ContraPunto | Héctor Guerrero
05 de julio de 2022, Piedras Negras.- La tarde de ayer llegó a Piedras Negras un grupo de entre 60 a 100 migrantes de origen venezolano.
Cansados, con llagas en sus pies y rostros quemados por el sol, se observan caminar sin parar, protegiendose entre ellos.
“Ya olemos el río. Vamos directo para allá”, dice uno de ellos mientras carga a su hijo.
“Sólo vamos de paso, no nos vamos a quedar en México”, menciona otro.
De la carretera 57 doblan en la “cartonera” por el bulevard Centenario, y se salen a menos de un kilómetros hacia el Río Bravo.
Hasta ahora ningún grupo ha cruzado por la zona centro de Piedras Negras, ya que se dirigen a su destino por la periferia de la ciudad.
CAER EN MANOS DE POLICÍAS Y PATEROS LES ATERRA
El peregrinaje de extranjeros en México no ha sido fácil ahora ni antes, pateros y Policías se tornan más peligrosos que los llamados golpes de calor.
Junior tiene permiso para caminar por todo el territorio nacional, pero tiene miedo.
“Hay retenes donde te rompen tu permiso para pedirte dinero, o te detienen y te mandan de regreso”.
Oleanli asegura que hay “coyotes” en todos lados y todos quieren dinero.
“Es toda una mafia y son malos, te arriesgas con ellos”.
Están desde Guatemala, en la frontera de México, en toda la carretera, y en los filtros.
Solamente para cruzar a México les cobran hasta 200 dólares.
En la frontera de México con Estados Unidos la cuota es de 2 a 5 mil dólares por persona.
Los extranjeros lo saben, y hay constante comunicación con quienes ya pagaron y los alertan.
Así que, caminar cientos de kilómetros bajo el sol, no los desanima; pero caer en manos de los policías o pateros los aterra.


