ContraPunto | Eduardo Santos
6 de agosto de 2020.- Este año no será igual, por la calle de Juárez estaba el pajarito de la suerte, también había antojitos tradicionales, casi en la esquina con Hidalgo se ponía el del pan de nata, se veía el ir y venir de la gente, la entrada y salida de los fieles en la puerta de Catedral, era la celebración del 6 de agosto, el día del Santo Cristo.
En esta ocasión todo fue diferente, un día antes, la fe se manifestó detrás de las rejas del atrio de Catedral.
El último día del novenario se vivió de esta forma con fieles asomándose por la reja, la misa siendo transmitida por redes sociales, feligreses rezando desde la Plaza de Armas, todos esperando el milagro de que todo regrese a la normalidad.
El olor a pan de nata con cajeta, el grito del que vende churros, la amenaza de que el viejo de la danza espantara a un niño, la música, toda la verbena popular, se extrañó, pero en su lugar quedó la reflexión, acompañada de la fe y la esperanza de que algún día, todo esto pasará.
