ContraPunto/Blanca González
18 de marzo de 2018, Piedras Negras.- El sueño es un proceso activo, recurrente y necesario que forma parte de todos los seres vivos; cuando éste es reparador, afianza el aprendizaje y la memoria en el corto y mediano plazo misma que interviene en la generación de recuerdos restaura el cerebro y otros sistemas del organismo.
En el marco del Día Mundial del Sueño, que se conmemora este 16 de marzo, el neurólogo adscrito el Hospital General de Zona (HGZ), Arturo Benítez Serrato, explicó que mientras la persona duerme disminuye de manera paulatina la actividad cerebral, motora y sensorial; los músculos y el estado mental se relajan.
Señaló que el rendimiento de una persona depende de lo bien que se haya descansado la noche anterior, ya que se recupera energía, el sistema inmune se restaura y los músculos descansan.
Cuando se está dormido el cerebro realiza actividades diferentes a las que ejecuta al estar despierto, todas enfocadas a restaurar. En este proceso se tiene la ensoñación que no siempre se recuerda.
Explicó que son varias fases por las que se transita; la primera es la ligera y ocurre cuando se está adormilado y aun se escucha lo que sucede alrededor.
La segunda se denomina “sueño profundo”, en esta condición se tiene menos respuesta a los estímulos; y la tercera cuando es más profundo aún, se le conoce como “REM” por sus siglas en inglés (Rapid Eye Movement). En esta etapa se tiene una mayor relajación, con menos tendencia a moverse a menos que sea para cambiar de posición y sin respuesta a los estímulos.
Finalmente dijo que cuando no se reposa de manera adecuada ocurre una afectación en el estado de alerta, en la concentración, el desempeño físico y sobreviene la fatiga. Al ser recurrente este problema se desencadena riesgos cardiovasculares, de hipertensión arterial, de diabetes y se empieza a acumular grasa en el área abdominal.
