ContraPunto
19 de diciembre de 2018, Ciudad Juárez.- Debido a distintos factores como el tiempo de muerte y el clima, no todos los cuerpos pueden ser identificados.
Un perito odontólogo forense que desde 2004 comenzó a preocuparle el gran número de personas desaparecidas y los restos o cuerpos que se mandaban a la fosa común por lo que empezó a hacer pruebas para mejorar las fórmulas de rehidratación, una técnica inventada a comienzos del siglo XX en Estados Unidos, al poco tiempo, inventó una solución con la que ya ha logrado rehidratar “unos cientos” de dedos, manos, orejas y cuerpos completos.
Para lograrlo, prepara una mezcla de entre 250 y 300 litros de agua con esa solución que vierte en una enorme tina donde coloca a los cadáveres de 3 a 5 días -si están putrefactos- o de 5 a 7 días -si están momificados-. Así se logra dar con la posible causa de muerte.
La fórmula, patentada desde 2017, permite mejorar el aspecto de la piel y los órganos y descubrir tatuajes, cicatrices, lunares y lesiones. Gracias a ésta técnica el perito odontólogo forense se ha convertido en un referente internacional, ofreciendo talleres y conferencias en el extranjero.
La rehidratación y conservación de tejidos blandos de cadáveres momificados o putrefactos se ha convertido en un arma clave contra la impunidad para la Unidad Especializada en la Escena del Crimen y el Servicio Médico Forense.
En Chihuahua, la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes pasó de 25,47 en 2015 a 40,11 en 2018, de acuerdo con cifras oficiales en las que están contemplados sucesos hasta el 31 de octubre.
Cuerpos decapitados, incinerados, amputados, colgados, enterrados y hasta con más de 200 disparos de arma de fuego también han sido parte del trabajo de los especialistas de este violento estado fronterizo con Estados Unidos.
Los forenses de Chihuahua regularmente comparten sus conocimientos con colegas de otros estados, donde “quizás el miedo” o la falta de capacitación les impide realizar un trabajo científico completo, desde 2012, los peritos forenses trabajan armados y son capacitados en certeza de tiros, puntería y emboscadas.
Este año suman ya más de 1.118 homicidios dolosos en Ciudad Juárez, después del análisis en la escena del crimen, los peritos trasladan los cadáveres al Semefo, donde les toman fotografías de sus tatuajes para que sus familiares los identifiquen.
“Es cansado, aparte de lo físico es lo mental, tienes que dominar el sentimiento; el dolor de los familiares donde se haya un homicidio porque trabajamos con restos pero fueron alguien y son importantes, si se le entrega ese cuerpo a una familia -putrefacto o momificado- y no lo pueden ver, o lo ven y no se parece nada a su ser querido, van a estar siempre en la incertidumbre de que realmente sea; aunque les digamos que por genética hay una certeza de 99,99% que sí es”, en cambio, si les entregamos un cuerpo ya en mejores condiciones -rehidratado-, tienen la certeza que realmente están recibiendo el cuerpo de su ser querido”, confesó el perito forense.
