La columna del Pensador
Por: El Pensador

Ayer el director de seguridad pública de Acuña, Cruz Eliud Ramírez Mercado, dio a conocer que en cada cambio de turno se da la instrucción de que los elementos a su cargo se dirijan con respeto a los ciudadanos; queda claro que deben de cumplir su labor y detener o infraccionar a quien viole la ley, pero dentro del marco de respeto.
Y Ramírez Mercado, fue más allá al invitar a las personas que sientan que fueron objeto de algún abuso de autoridad, que se acerquen a interponer la queja y asegura que se tomarán las medidas necesarias para evitar que se presenten nuevamente este tipo de acciones.
La actitud del director de seguridad pública de Acuña, da certeza a los pobladores de esa ciudad para confiar en sus autoridades; Tristemente muy distinto a lo que sucede en Piedras Negras, donde las cabezas sólo responden con prepotencia y soberbia al apoyar abiertamente el mal desempeño de sus elementos policiacos.
Toda una mafia Fuerza Coahuila
Apenas la semana pasada se señalaban los abusos que cometió Fuerza Coahuila en contra de dos ciudadanos, uno de ellos menor de edad, y ahora se da a conocer uno más de estos abusos, detienen a una persona y lo intimidan para que declare en contra de otras personas, al no acceder le siembran droga y arma… Ya en serio, ¿de verdad no hay quien le cuide las manos y las intenciones a estor “elementos policiacos”?
Será que deberán de regresar aquellos tiempos en que los marinos acompañaban a las patrullas para dar seguridad y confianza a los ciudadanos que tenían la desgracia de cruzarse en su camino. Es que ya no pasan dos días sin que salga a la luz alguna arbitrariedad, de parte de ellos en perjuicio de los ciudadanos, que van desde allanamiento de morada, detención sin orden de por medio, abuso policiaco, intento de incriminar, robo, secuestro, amenazas y lo que se les pueda ocurrir.
Ahora peor, ¿es iniciativa de los propios elementos hacer esta serie de atropello, o son enviados por alguien más? Es obligación de la autoridad brindar seguridad a la ciudadanía, y para realizar esa labor se requiere no sólo de estudios, sino de vocación de servir; y la verdad no se ve ninguna de esas cualidades en estos malos elementos policiacos.
