ContraPunto/Agencias
28 de enero de 2020, Nuevo León.- La demolición del extinto Penal de Topo Chico inició este martes y con el derrumbe de las paredes del legendario reclusorio concluye uno de los capítulos más sangrientos en la historia carcelaria de México.
Edificado en 1943, a lo largo de casi ocho décadas detrás de sus muros se vivieron sangrientas historias como un motín en 1980, que costó la vida a su entonces director Alfonso Domene Flor Millán.
Este martes, grandes máquinas derrumbaban las paredes de las celdas que alguna vez conformaron los ambulatorios de la cárcel en donde alguna vez reinó el autogobierno y miembros de distintas cárceles se pelearon el poder con funestas consecuencias.
El 30 de septiembre del año pasado, el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, colocó de forma simbólica un candado en uno de los portones del penal que cerró sus puertas tras 76 años de existencia.
Como parte del proceso de reingeniería penitenciaria, el gobierno estatal reubicó a sus reos y dio por terminadas las funciones del Topo Chico. En el terreno en donde estaba ubicado se planea la construcción de un parque y el Archivo General del estado.
