ContraPunto/Redacción
18 de enero de 2017, Piedras Negras.- El inicio de año es una buena oportunidad para realizar actividades deportivas y establecer un estilo de vida familiar activo-saludable, sin embargo, antes de comenzar se debe acudir con un especialista para que determine las condiciones de salud de la persona y los cuidados que debe tener.
Saúl Segovia López, especialista en rehabilitación adscrito a la Unidad de Medicina Familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Coahuila, explica que si bien el deporte ayuda a la persona a mantener su peso en niveles adecuados, mejora el trabajo del corazón, disminuye la presión arterial y el riesgo de tener infartos; cuando no se realiza con el cuidado y la guía adecuada también puede resultar contraproducente.
Por ello, señala el médico, es recomendable acudir con un especialista antes de iniciar cualquier actividad deportiva para que se realice una valoración, se determinen las condiciones de salud y a partir de ahí sugerir el tipo de ejercicio más adecuado y el equipamiento óptimo, pues hasta para caminar es recomendable hacerlo con tenis especiales.
Por ejemplo, si se tienen alteraciones en columna, se padece pie plano o algún tipo de pisada, existe el riesgo de diversas lesiones, y al detectarse esos problemas, se hace la recomendación para evitar lesiones graves.
Segovia López menciona que cualquier actividad física elemental comprende tres fases: calentamiento, parte fundamental y relajación.
La primera consiste en una serie de movimientos suaves y rítmicos de cabeza, hombros, brazos, cintura, piernas y pies, repitiendo cada uno de cuatro a diez veces con una duración de cinco a diez minutos.
El segundo es el deporte en sí y puede ser caminar, bailar, nadar, correr o andar en bicicleta. Esto incrementa la capacidad de trabajo físico, facilita las actividades de la vida diaria, mejora el estado de ánimo y reduce el estrés.
El ejercicio, comenta el especialista del IMSS, contribuye al buen funcionamiento del sistema cardiovascular ya que aumenta la cantidad de sangre que bombea el corazón la distribuye mejor en el cuerpo y favorece el desarrollo de las capacidades físicas del organismo.
