ContraPunto/Redacción
2 de febrero de 2017, Piedras Negras.- Evitar los cambios bruscos de temperatura es la mejor manera de prevenir la parálisis facial, patología que se ubica como una de las de mayor demanda en el servicio de rehabilitación de los hospitales y unidades del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Coahuila y que afecta principalmente a las personas con un sistema inmunológico deprimido, como es el caso de quienes padecen diabetes, hipertensión, artritis y lupus.
Saúl Segovia, especialista en Rehabilitación de la Unidad Médica de Atención Ambulatoria (UMAA) del Seguro Social (IMSS), explica que se trata de una enfermedad que tiene múltiples causas, entre ellas los choques térmicos (cambios bruscos de temperatura) y las infecciones en oído y garganta.
La parálisis, debe ser considerada una emergencia médica, y tratarse de inmediato para evitar asimetrías en el rostro y afectación en otros órganos como la vista, en donde pueden ocurrir ulceraciones o daño ocular. Entre más pronto se atienda y revierta, más posibilidades habrá de una recuperación total.
También se manifiesta a través de debilidad o pérdida total del movimiento muscular voluntario de un lado del rostro; imposibilidad para cerrar alguno o los dos ojos y/o de mover la boca, dificultad para masticar o alteración del olfato y del gusto.
Entre los síntomas que revelan este padecimiento, destaca el hormigueo, sensación de adormecimiento y malestar en la mitad de la cara.
A decir del especialista, el 35 por ciento de los casos son leves y sanan de una a tres semanas, con medicamentos y un programa de terapia física; los moderados llevarán de uno a tres meses; y los delicados hasta tres o cuatro meses.
Hay quienes presentan una repercusión anímica y tienden a deprimirse, su imagen corporal y autoestima cambia, hay angustia, situaciones de dificultad en su trabajo, en su familia y en su entorno.
La recomendación para quien sufre una parálisis es mantener la disciplina y constancia para hacer los ejercicios faciales que permitan volver a las actividades cotidianas en el hogar y el trabajo, así como mantener sus relaciones interpersonales, a fin de no sentirse aislado.
Como parte de las medidas preventivas recomienda: realizar actividad física con ejercicios moderados, como caminar. Procurar una alimentación adecuada, que incluya verduras y cítricos, que contengan vitamina C y complejo B. Aprender a manejar el estrés físico y psicológico, y en la época de frío utilizar bufandas (sobre todo las personas mayores), así como evitar los cambios bruscos de temperatura.
