ContraPunto/Redacción
13 de diciembre de 2016, Saltillo.- La broncoaspiración se define como la presencia de sustancias líquidas como leche, contenido gástrico o algún cuerpo extraño en las vías respiratorias y puede ocurrir a consecuencia de vómito, reflujo o crisis convulsivas.
Luz Cristina Esparza Gallegos especialista en medicina familiar y coordinadora clínica en el Hospital Rural No. 33 del Instituto Mexicano del Seguro Social Prospera, explica que se trata de una urgencia médica que pone en peligro la vida, por cual se debe buscar ayuda en forma inmediata toda vez que genera dificultad para respirar, tos o pérdida de conciencia y paro respiratorio.
Algunas recomendaciones para evitar que ocurra son alimentar al recién nacido sentado, asegurarse de que eructe periódicamente para liberar el aire que queda atrapado en el estómago, y cuando se va a acostar al bebé, hacerlo boca arriba, con la cabeza y brazos descubiertos (no cobijarlo totalmente) y no dejarle al alcance la mamila, biberón o juguetes sin supervisión de un adulto.
Con mayor frecuencia se presenta en bebés prematuros debido a que por su inmadurez suelen tener problemas para deglutir; también puede ocurrir en pacientes que tienen muy bajo peso o con neumonías secundarias a reflujo.
La presencia de enfermedades de tipo respiratorio y una mala técnica en la alimentación de los infantes incrementan considerablemente el riesgo de muerte en menores de dos años de edad.
Es común que los menores de dos años tengan problemas de deglución, y cuando éstos se conjugan con algún problema de salud que les genera flemas, la situación puede agravarse con desenlaces fatales, de ahí que durante esta temporada se deben extremar las precauciones.
Lo ideal, señala, es mantener al bebé a la vista del adulto, cubrir y protegerlo de las bajas temperaturas, pero sin caer en el exceso para evitar asfixia, y en la medida de lo posible, revisar frecuentemente su posición y respiración.
