ContraPunto | Agencias
29 de septiembre de 2020, Aguascalientes. – El mexicano Juan Pedro Franco, quien hace tres años obtuvo un récord Guinness, sobrevivió a sus comorbilidades y, todavía más sorprendente, al COVID-19.
“Yo no pensaba tanto que se me podía complicar. Ya hasta que pasa el tiempo y uno empieza a razonar es cuando empieza a pensar que pudo haberse complicado y pudo haber sido algo malo”, cuenta Franco a Efe desde su casa en Aguascalientes, donde pasó un mes confinado desde el 15 de agosto.
Juan Pedro, de 36 años, dio un giro a su vida cuando a finales de 2016 encontró la ayuda necesaria para abandonar los kilos que le mantenían postrado en la cama y que le hicieron recibir el Guinness al hombre con mayor peso del mundo (594.8 kilos).
La ayuda, tras 10 años buscándola, vino de la mano del doctor José Antonio Castañeda, quien desde Guadalajara accedió sin que el joven tuviera posibilidades económicas a llevar su caso, decidido a controlar las enfermedades de Juan Pedro y practicarle las cirugías necesarias para que pudiera bajar de peso.
El doctor Castañeda, quien desde entonces vigila la salud de Juan Pedro, fue el primero en saber este agosto del positivo por COVID-19 de su paciente, que se contagió después de que su madre contrajera también una enfermedad que ella no pudo superar.
“Yo me preocupé (al enterarme de la infección) porque no sabemos mucho todavía de COVID pero sí sabemos la alta mortalidad que tiene en pacientes que tienen comorbilidades como diabetes, hipertensión, obesidad y enfermedades cardíacas”, relató el doctor.
Franco pesa ahora entre 200 y 210 kilos, 70 de los cuales pertenecen a piel sobrante que le será retirada, y contrajo el coronavirus con sus enfermedades comórbidas “controladas”, según su médico.
Gracias a haber bajado cerca de 400 kilos de peso, el cuadro médico que presentó al contagiarse del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 no pasó más allá “de leve a moderado”.
Pese a haber superado el COVID-19 tras una lucha de 22 días y encontrarse con un peso y una salud controlados, el joven no pasa por su mejor momento, ya que en cuestión de tres meses perdió tanto a su padre como a su madre.
Ahora, Franco vive con su hermano mayor, al que ya puede ayudar en casa haciendo cosas “como empezar ayudar a barrer y empezar a lavar algunos trastes”, tareas cotidianas que le mantienen fuera de una cama de la que no pudo levantarse durante siete años.
