ContraPunto | Agencias
04 de junio de 2020, Irapuato, Guanjuato. – Jesús, de 16 años, fue una de las víctimas en el ataque del anexo, en Guanajuato, la semana pasada.
El joven fue despedido por familiares y amigos con una misa, globos y pirotecnia.
Sus amigos siguieron el féretro caminando y a bordo de motos. El Yuyo, como se le conocía a Jesús, era muy querido en el lugar en que vivía.
Los vecinos de la unidad habitacional en donde vivía Jesús, que fue fundada hace 16 años, caminaron alrededor de tres kilómetros atrás del cortejo fúnebre encabezado por una carroza.
“Se equivocó en el camino por eso la familia lo metió al anexo”, contó una vecina.
Ayer por la noche recibieron el cuerpo de Jesús, el cual llegó en carroza. Los motores de los vehículos que acompañaron el cortejo sonaron durante su arribo, pero también cuando se dirigió hacia el cementerio.
El 2 de julio, un grupo armado ingresó al Centro de Rehabilitación Recuperando mi Vida en Irapuato y asesinó al menos a 26 jóvenes internos, con armas de grueso calibre.
