ContraPunto | Agencias
5 de agosto de 2019, Europa .- Con tristeza para muchos habitantes de antaños de esa ciudad en Bélgica, han visto cómo está siendo derribado el histórico puente para permitir que pasen cruceros y barcos de gran tamaños cargados con mercancías para la comercialización en el lugar.
La historia data que parte de lo vivido por este puente había sido el ataque de los ingleses en el año de 1340, incluso la fortaleza del puente Pont des Trous había sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial, entre muchas otras fechas históricas de embates.
Sin embargo, el Pont des Trous o El Puente de los Agujeros Pero no pudo resistir o mejor dicho vencer a la modernidad y economía de la ciudad belga de Tournai, con la llegada de cruceros.
Hasta hace poco antes de que fuera derribado el Pont des Trous solamente podían cruzar barcos de mil 500 toneladas y con este paso doloroso para muchos que han decidido dar las autoridades belgas, podrán arribar navegantes de más de 2 mil toneladas de mercancía.
Bélgica ha derrumbado una pieza clave de su historia y la de Europa, se trata del puente Pont des Trous o El Puente de los Agujeros el cual había sido construido en el siglo Xlll, ahora fue derribado para darle paso a la modernidad y economía de la ciudad belga de Tournai.
Esta decisión había sido dada a conocer el 28 de enero de este 2019, cuando el gobierno de la ciudad belga de Tournai compartía con sus habitantes el ambicioso proyecto de realizar una ampliación en los muelles y este día se hace una realidad.
Dicho proyecto es parte del gran canal Sena-Norte, el cual pretende unir el puerto de El Havre en Francia, con el Benelux, y está financiado por la región de Valonia, así como la Unión Europea.
Aunque ya no será el mismo puente tal y como se conocía, Carlo di Antonio quien es el ministro de Obras Públicas de Valonia, se vio obligado ante las protestas por el derribo del puente a prometer que el enclave iba a mantener el característico aspecto medieval, pero eso no es todo, también aseguró que las piedras serán reutilizadas.
Por ahora, ya las grúas trabajan en el lugar ante la tristeza de muchos que ven derrumbarse siglos de historia y la alegría de otros más por dar paso a la economía y modernidad local de Bélgica.
