ContraPunto/Agencias
18 de junio de 2018, Ciudad de México.- El guión parecía estar escrito de antemano. Un Panamá sólido y solidario levantó un muro frente a Bélgica, y las individualidades belgas se toparon continuamente contra esa pared durante todo el primer periodo. Pese a todo, y aún mostrándose poco inspirados, los Diablos Rojos se procuraron las mejores ocasiones de gol, como en esa buena acción de Kevin De Bruyne que abortó Román Torres, capitán panameño (22’).
Romelu Lukaku, Eden Hazard, Dries Mertens y compañía regresaron al vestuario de vacío y frustrados… Pero claramente Mertens recobró la inspiración en el descanso. El jugador del Nápoles alegró a los hinchas belgas regalándoles una espléndida volea que describió una parábola por encima de Jaime Penedo (47’, 1-0).
Ese primer tanto liberó las mentes y los espacios, lo cual aprovechó Lukaku para firmar un doblete; primero de cabeza tras una soberbia asistencia a cargo de De Bruyne (69’, 2-0), y luego picando levemente el balón al contragolpe, tras recibir un pase en profundidad de Hazard (75’, 3-0). Bélgica puede respirar: su Mundial ha arrancado bien. En cuanto a Panamá, deberá mostrar otra cara contra Inglaterra y Túnez
Las individualidades supieron tomar el relevo cuando el colectivo no respondía. Bélgica asumió el control de las operaciones sin encontrar en ningún momento su mejor fútbol. Eso sí, ganar con facilidad sin jugar bien también es, a menudo, el sello de los grandes…
Panamá perdió un partido donde mostró dos caras. Después de un primer tiempo prometedor, el equipo naufragó tras el descanso en su marcaje individual y Bélgica supo aprovecharlo, lo que hizo que todo cambiase de golpe en la segunda mitad. La falta de precisión de Panamá le impidió tener su oportunidad.
Romelu Lukaku hizo que al final tuviese apariencia de cómodo un partido que no lo fue. Su potencia arriba acabó marcando la diferencia, y se erigió en el primer belga que firma un doblete en un Mundial desde Marc Wilmots contra México en 1998.
